Parada 4. Canalet de Don Juan

Parada 4. Canalet de Don Juan

La Serra de Santa Pola alberga una superficie forestal de 1.219,57 ha totales, de las cuales 947,18 ha arboladas, principalmente con la especie Pinus halepensis (pino carrasco), más algunos rodales con Pinus pinea (pino piñonero). El arbolado es herencia de las repoblaciones del pasado siglo XX, en los años 40 (250 ha), años 50 (350 ha), años 60 (452 ha) y el año 1983 (140 ha). La edad del arbolado puede variar entre los 35 y 75 años.

Canalets, barrancs y plans, son los elementos del relieve más representativos, entre otros, de la configuración geomorfológica de la Serra o Monte de Santa Pola. En ellos se ha desarrollado, de manera secular, en general y, en particular, desde mitad del siglo XVII actividades ligadas a la silvicultura (cultivo, aprovechamiento de leñas y esparto y repoblaciones forestales), además del cultivo en aterrazamientos y abancalamientos de laderas.

Como muestra de ellos, el Pla del Far (figura 9), que atravesamos en el itinerario. Sobre el mismo observamos un monte con un arbolado muy debilitado; con gran densidad en determinadas zonas, estancadas en crecimiento que acumulan un grave riesgo de incendios y plagas.

 

Evolución del paisaje vegetal y usos urbanos del sector septentrional o Pla del Far del Monte de Santa Pola
Figura 9. Evolución del paisaje vegetal y usos urbanos del sector septentrional o Pla del Far del Monte de Santa Pola 1929-2018. En amarillo se muestra el itinerario actual. Los polígonos rojos representan las áreas afectadas por incendios forestales entre 2008-2011. En su conjunto, observamos las transformaciones acontecidas por las repoblaciones forestales (traza de nuevos caminos y alineamiento de las plantaciones).

 

En este enclave del Canalet de Don Juan, abancalado, con un horizonte edáfico más desarrollado y mayores aportes hídricos, encontramos árboles con ausencia de dinamismo, al no existir árboles dominantes, en consecuencia, se produce la limitación del crecimiento de los mismo y la desecación de sus copas de abajo a arriba acumulando material seco; así mismo, el exceso de sombra por altas densidades de pinar limita la diversidad de especies.

La herencia más reconocible de las repoblaciones, como afección ambiental irreparable, son los restos de costra calcárea totalmente descarnada y levantada de su horizonte edáfico, así mismo, por la disposición lineal de los ejemplares y arbolado muerto, afectados por Thaumetopoea pityocampa y presencia de focos de plagas de escolítidos perforadores como Tomicus destruens y Orthotomicus erosus, además del conjunto de conatos de incendios acontecidos entre 2008 y 2011.