Itinerario Clot de Galvany – Serra de Santa Pola – Introducción

Introducción

En este tramo del litoral alicantino conviven varios usos y actividades humanas, la mayoría de ellas poco compatibles con la conservación y protección del medio natural: aeropuerto El Altet, aprovechamiento salinero, desarrollo urbanístico, importante afluencia turística durante todo el año. Aún así, la biodiversidad de especies y de hábitats es notable: saladares, cordones dunares, sierras y pequeñas elevaciones litorales con angostos barrancos. Todo ello justifica la profusión y solapamiento de diversas herramientas y figuras de protección: Red Natura (LIC, ZEC y ZEPA), Parque Natural, Paraje Natural Municipal y microrreservas vegetales (figura 1).

Espacios protegidos del litoral desde Clot de Galvany
Figura 1. Espacios protegidos del litoral desde Clot de Galvany hasta las Dunas de Guardamar del Segura.
 Dominios estructurales de la Cordillera Bética
Figura 2. Dominios estructurales de la Cordillera Bética (Vera et al., 2004).

Cuando se hace referencia a la geología de la Cordillera Bética se establece la diferenciación entre dominios externos e internos, cuyos conjuntos han sido definidos y delimitados de forma progresiva a través de sucesivas síntesis y revisiones. Concretamente, la parte septentrional de las comarcas del Baix Vinalopó y del Bajo Segura constituye, aproximadamente, el límite entre ambos dominios; de manera que, hacia el norte, se localizan Subbético y Prebético -externos-; mientras que, hacia el sur, se identifican los únicos asomos del dominio interno, es decir, del Bético sensu stricto (figura 2). Límite que, en este sector, coincide con la denominada falla de Crevillent o accidente tectónico Cádiz-Alacant.

Este dominio interno está representado por los materiales permotriásicos y triásicos de las sierras de Orihuela y Callosa, afloramientos menores como el del Mos del Bou, el del Barrio de la Estación y proximidades de San Isidro, siendo el más oriental, el que asoma en Tabarca. Sin embargo, la mayor parte de este territorio se corresponde con las llamadas “cuencas neógenas y cuaternarias” rellenas de sedimentos calificados de sinorogénicos y postorogénicos (Sanz de Galdeano, 1997). Se trata, en definitiva, de un conjunto de depresiones a las que se concedió un carácter longitudinal e intramontañoso que, casi sin excepción, se pueden conceptuar como “fosas tectónicas”; la más oriental de las cuales es la constituida por las vegas de Murcia, Orihuela, Dolores y Elche; a la cual calificó depresión tectónica abierta al mar (Hernández Pacheco, 1934), en otras palabras, el extremo oriental de la Fosa Intrabética.

Salvo las sierras béticas sensu stricto, el resto de materiales corresponde a los llamados en la bibliografía geológica “sediemntos postorogénicos”. Estos materiales neógenos se presentan de forma continua tanto al norte como al sur de la depresión, mientras que, en el seno de la misma, el predominio corresponde a depósitos cuaternarios de origen básicamente fluvial, pantanoso e, incluso, deltaico (figura 3).

Principales conjuntos morfoestructurales del sur valenciano
Figura 3. Principales conjuntos morfoestructurales del sur valenciano  (Marco, 2006).

 

Con todo, el sector analizado del sur de Alacant, en el que se concentra un número considerable de zonas húmedas, está definido por la existencia de una gran depresión tectónica –continuación de la llamada Depresión Prelitoral Murciana- dispuesta de OSO a ENE. Esta fosa está enmarcada por dos conjuntos levantados constituidos, principalmente, por materiales neógenos. En su extremo oriental, son modestos elementos destacados del relieve como El Molar, la Serra de Santa Pola, las elevaciones de Bassars y L’Altet las que determinan un contacto diverso, a la vez que complejo, con el mar. Tratándose de un ámbito en el que, a escala de detalle, Mateu y Cuerda (1978) ya destacaron la importancia de una compleja estructura de fallas y flexuras.

Compartimentación estructural de las tierras meridional alicantinas
Figura 4. Compartimentación estructural de las tierras meridional alicantinas (ver leyenda de la figura anterior) (Marco, 2006).

 

Estos últimos rasgos derivan, en gran medida, de la llamada neotectónica; cuyas consecuencias se han dejado sentir tanto en la depresión como en sus bordes. En este sentido, sumamente expresiva es la distribución y disposición de los materiales correspondientes al cuaternario más antiguo (incluso, pliocuaternarios), es decir, de la denominada por Montenat (1973) “formación Sucina” (figura 4). Sus afloramientos indican cuáles son los sectores levantados, ya sea porque los materiales señalados han ascendido con los neógenos (Serra de Santa Pola y El Molar), bien porque están basculados hacia los sectores hundidos (como sucede sobre todo, en el borde septentrional de la depresión) o, incluso, porque son estos mismos materiales del cuaternario antiguo los que integran los bloques enhestados. Estas circunstancias están perfectamente representadas en el sector más oriental, donde, de norte a sur, dichos materiales están basculados hacia el sur en la Serra de Colmenars, levantados en l’Altet, en los cabezos del Carabassí, así como en la Serra de Santa Pola; mientras que, en los bloques afondados que se intercalan entre ellos, se sitúan, en ese mismo orden, Saladar d’Aigua Amarga, Fondo o Salar de la Senieta y el conjunto Bassars-Clot de Galvany (figura 3). Alternancia de bloques levantados y hundidos con la que también se relaciona el emplazamiento de la Albufera d’Elx, el tramo más bajo del Río Segura y, singularmente, las lagunas de La Mata y Torrevieja.