Parada 1 – Port de l’Illa

La isla es la terminación oriental del dominio interno de la cordillera Bética, más concretamente, como resalte a continuación de la Fosa Intrabética, cuya terminación oriental o finisterre se sitúa en la longitud del Cap de Santa Pola-Carabassí-Aigua Amarga; dominio interno que tiene su prolongación en Tabarca. Se trata de un bloque que, a grandes rasgos, ha emergido en disposición de ONO a ESE. Este levantamiento, vinculado a fallas y accidentes tectónicos de disposición prácticamente ortogonal, ha estado funcionando durante el Cuaternario para configurar el relieve actual de la isla y del continente vecino. Con todo, en época reciente, este levantamiento se ha producido a partir de una rasa de edad tirreniense fosilizada por los conglomerados de la misma edad (Estévez et al., 2004), que es lo que define el nivel dominante plano de la mayor parte de la isla, el cual queda delimitado en sus bordes por un acantilado, prácticamente continuo que, de manera predominante, presenta un desnivel próximo a los 5 metros y sólo se alcanzan los 10 metros de desnivel en la Platja Gran. Planitud que justifica, sobradamente, las denominaciones de Planaria, Planesia y Plana que, sucesivamente y desde la antigüedad, ha merecido la isla.

Es por ello que, la práctica totalidad de la superficie de la isla está recubierta por materiales de edad cuaternaria integrados por conglomerados tirrenienses, mientras que, el resto de materiales aparecen dispuestos de forma perimetral, incluidos los más recientes, es decir, las arenas, cantos y gravas de las playas actuales (figura 4). De este modo, de oeste a este, se reconocen las calcoarenitas tortonienses de La Cantera y costa norte de la isla hasta El Port Vell. Siguen las dolomías negras triásicas, que definen el contorno meridional del sector donde se asienta la población y, además de varios escollos y roques, también constituyen el mayor de los islotes, La Galera. En cambio, en el istmo que une la población y El Camp, en contacto mecánico afloran las margas y dolomías margosas amarillas y ocres que han sufrido una ligera metamorfización a calcoesquistos y algunos niveles de cuarcitas (Estévez et al., 2004), en La Mina y La Purissimeta, si bien, es entre el extremo oriental de la Platja de la Faroleta y Els Rojos donde alcanzan su mayor extensión. Por último, la mayor parte del perímetro del bloque de El Camp lo constituyen las “rocas subvolcánicas básicas: ofitas” (Estévez et al., 2004) que, además, afloran de manera fragmentada, a partir de la Punta Falcó, en La Naueta, La Nau y resto de escollos, hacia el este (figura 4).

Litología de l’Illa de Tabarca
Figura 4. Litología de l’Illa de Tabarca (Marco, 2012).