Parada 1. Benferri y la Rambla

PARADA 1. Benferri y la Rambla

La Rambla de Abanilla-Benferri es la denominación que recibe el río Chícamo en su último tramo, aproximadamente a partir del límite de la provincia de Alicante con la Región de Murcia. Este curso fluvial, en su conjunto, recoge las escorrentías de la cuenca Fortuna-Abanilla, con relieves -sierras de la Pila, Quibas o Barinas- cercanos a los 1000 msnm, la cuenca de El Pinós-l’Alguenya -a través de la rambla de Vítia-, junto con los aportes procedentes de los glacis de la Sierra de Abanilla y los abanicos de la Sierra de Orihuela (figura 1). Se trata de un excelente ejemplo de rambla mediterránea, tanto en su sentido hidrológico como geomorfológico, con caudales intermitentes, generalmente escasos, y crecidas de elevada magnitud y frecuencia, en ocasiones con volúmenes extraordinarios. Esta característica generó una singular adaptación de las sociedades humanas a esa naturaleza excesiva, relacionada con la escasez o el exceso de agua: el riego de turbias. Un complejo sistema en el que, al menos desde el último milenio, podrían haber coevolucionado la actividad sedimentaria fluvial con la propia actividad antropogénica.

Cuenca vertiente de la Rambla
Figura 1. Localización de la cuenca vertiente de la Rambla (Marco et al., 2020).

Este curso fluvial desemboca, de forma desorganizada y, en ocasiones, catastrófica, en el llano aluvial del río Segura. En las inundaciones de septiembre de 2019, la crecida de la rambla generó graves consecuencias reabriendo un profundo debate técnico y político sobre las posibles soluciones a sus terribles inundaciones, aun cuando se conoce todavía poco sobre su funcionamiento y sus caudales punta y absolutos. De hecho, no hay consenso sobre la cantidad de agua que la rambla aportó en el referido episodio de 2019. Si algunos cálculos arrojan un volumen total de 74,02 hm3, con un caudal máximo estimado en 1255 m3/s, hay otras investigaciones que lo rebajan al entorno de los 600 m3/s. Por otro lado, en los anejos del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación de la Demarcación Hidrográfica del Segura, figura un caudal máximo de 358 m3/s para un período de retorno de T500 (CHS, 2015). Caudales, en todo caso, que tienen en cuenta la presencia del Canal de Abanilla que desvía, desde finales de la década de 1960, parte de las crecidas al pantano de Santomera (Murcia).

En esta primera parada nos situaremos sobre una difluencia del cauce original, dirigida por el ser humano desde hace siglos, hasta el punto de que la percepción popular indica que ésta es “la rambla” original. En realidad, se trata de un cauce construido y ampliado para aprovechar el agua, que gracias a la presencia de elementos artificiales -presas o rafas- se bifurca en dos cauces que reciben el nombre de rambla de Cox (hacia el este) y rambla de Redován (hacia el S) (figura 2).

 

Esquema geomorfológico
Figura 2. Esquema geomorfológico (Marco, et al.  2020).

La presencia de El Cabezo, de calizas dolomíticas (facies alpina del Triásico), permite entender la evolución del recorrido de la rambla de Abanilla-Benferri. En una fase previa, se podría haber formado un abanico aluvial que, en su fase de crecimiento, tendría como cauce principal la rambla de los Mateos, que intervendría actualmente como un paleocauce o cañada, activo en los episodios de mayor magnitud. Desde el ápice, con posterioridad, se abriría un nuevo cauce -la rambla actual- hasta los mencionados Cabezos, a partir de los cuales se produjo una acreción en forma de nuevos abanicos y áreas de derrame. Jerárquicamente, la principal área se establecería en el sector comprendido entre las sierras de Orihuela y Callosa, a partir de un cauce principal cuyo recorrido está determinado por la propia gravedad y que volvería a ser el que, actualmente, ha recuperado la rambla frente a Benferri, generando graves consecuencias en Orihuela. De forma secundaria, un brazo dirigiría las aguas de avenida hacia la ramblas de Redován y de la Culebra, generando un abanico con acreción histórica documentada, posiblemente impulsada por el propio sistema de boqueras. Todo este conjunto activaría, en los episodios más extremos, una escorrentía laminar en el tramo final que acabaría llegando al llano de inundación del Segura y, desde allí, a través de los azarbes de Abanilla y Mayayo -tal vez, antiguos paleocauces- hasta el sector más deprimido del llano aluvial, desecado en el s. XVIII mediante las Pías Fundaciones y que mantuvo durante más tiempo la lámina de inundación en 2019.